Córdoba, la ciudad de las flores en primavera, es mucho más que su Mezquita o su Alcázar.

Hoy traigo un post especial porque se trata de mis últimas vacaciones este verano en Córdoba. Como siempre, la cámara viaja conmigo a todos lados, a pesar de que luego acabo utilizando más el móvil por comodidad (mi cámara es bastante grande y pesada). Mucho podría contar acerca de la ciudad y de los 4 días tan geniales que pasé allí pero ésta web está dedicada a la fotografía así que hablaremos de fotografía mientras cuento un poquito de mi viaje 😉

Lo primero de todo es que he preparado dos partes:

  • La primera (en la que estás ahora mismo) donde todas las imágenes están hechas con una Nikon D90, objetivo 18-105mm 1.8f y procesadas en lightroom (Si haces clic en las imágenes, te aparecen las características técnicas de cada una).
  • La segunda, en la que te mostraré las fotografías realizadas con el iPhone 7 y procesadas con la app Vsco.
Empezamos por la Mezquita-catedral de Córdoba. Para mí una de las cosas más bellas que he visto viajando. La mezcla de culturas la hace si cabe más especial que considerarla una obra de arte sólo por su arquitectura o sus colores. Estás dentro y de repente estás en la cultura musulmana y de un paso estás del lado de la cultura cristiana. También algo de la cultura visigoda. No hay palabras. En cada uno de sus rincones la iluminación es completamente diferente. Discierne mucho la iluminación de la parte musulmana de la de la parte cristiana, por no hablar de las diferencias artísticas y arquitectónicas también tienen mucho que ver con la iluminación. Por esta razón, en las fotografías puedes observar un cambio de iluminación, desde tonos más cálidos a más fríos (El retoque que tienen las imágenes es sobre todo de claridad, un ajuste que “saca” cada detalle de la fotografía y algo de exposición). [gallery type="columns" columns="4" size="large" ids="374,380,379,377,376,375,381,382,383,384"] Esta última imagen pertenece a las vistas desde la torre de la mezquita, un lugar súper fresquito y con unas vistas estupendas. Vista de la Mezquita de Córdoba desde su torre En las siguientes fotografías puedes ver el exterior de la Mezquita, poco puedo añadir más que la fotografié cada día, ya que por suerte teníamos el hotel al lado y todos los días paseaba por allí. Un lugar indudablemente mágico. [gallery type="columns" size="large" ids="390,389,388,387,386"] Las siguientes fotografías pertenecen al Alcázar de los reyes Católicos de Córdoba, un lugar súper bonito donde gracias a mi gran resfriado apenas utilicé la cámara que, si de normal pesa, con el cuerpo cargado de Frenadol para qué contarte. Sin embargo aquí están al algunas de las imágenes que tomé en la visita y de su exterior otro día diferente. [gallery type="columns" size="large" ids="393,392,391"]

Lo más complicado de la fotografía de viaje es poder captar la esencia del lugar en el que estás o, más concretamente, lo que tu percibes de ese lugar.

Por otro lado, si te gusta la fotografía de viaje ¡muy importante! Lleva un pequeño trípode o un monopie, te facilitará la vida. Si algo he aprendido de este viaje es que para el próximo me haré con un monopié o un trípode pequeño. Se echa mucho en falta ese punto de apoyo, sobre todo en los sitios cerrados con poca iluminación pero también en la calle, con toda la gente arrollándote a cada momento ¡Y si eres chiquitillo como yo mucho más. Las últimas fotografías pertenecen a las calles de Córdoba, éstas son las que para mí tuvieron más encanto aunque realmente, cada rincón de la ciudad conquistaba una parte de mi corazón. (En la descripción de las imágenes dejo las calles y zonas en las que fueron tomadas). [gallery type="columns" size="large" ids="396,403,397,406,394,395,398,399,405,404,401,402,400"]

Por último, me gustaría destacar las diferencias entre fotógrafos que existen en relación a la fotografía de viajes.

Sus diferencias, bajo mi opinión, están basadas sobre todo en sus inquietudes, sus gustos, las cosas por las que se fascinan. Al fin y al cabo, la fotografía es una forma artística de expresar algo que está dentro del fotógrafo, cómo él ve u observa la realidad que le rodea. En mi caso y como ya he comentado muchas veces, me fascina el arte y sobre todo la historia detrás de él, por eso cuando viajo me encanta captar los monumentos, las calles, las escenas…todo ello con sus historias. Imaginar y crear esa historia desde la fotografía, presentarla o presentármela a mí misma de manera que pueda llegar a imaginar cómo era eso que ahora yo estoy fotografiando. ¿Y tú, qué clase de fotógrafa/o de viaje serías?  
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