La organización del tiempo a veces es muy importante en fotografía y cuando hablamos de fotografía con relojes, parece que lo es aún más y el propio tiempo se te va escapando. 

Esta sesión es la que más he disfrutado hasta ahora y, sobre todo la que más me ha hecho pensar.

Te voy a contar primero los aspectos que la envuelven y, por último te contaré qué es lo que tanto me hizo pensar y por qué.

En primer lugar, para hacer fotografía con relojes en esta época del año, tenía claro que el cambio de hora iba a afectar a mi fin de semana, pero significaba algo importante en Murcia: Sol, calor, primavera y colores, muchos colores.

Por eso, tomé tres de éstos aspectos como esenciales para poder crear una atmósfera bonita, agradable, primaveral y sobre todo equilibrada y paciente.

  • El sol: Como fuente de luz y como algo fundamental en Murcia casi los 12 meses del año.
  • La Primavera: por sus flores, su calidez y sus tonos pastel .
  • Los colores: El contraste entre el final del invierno y la llegada de la primavera, con colores propios de cada estación como el azul oscuro de los vaqueros con el blanco del jersey, o el rosa que da color a toda la fotografía en contraste con el marrón y turquesa oscuros del reloj más propios de un otoño-invierno.

A partir de aquí ya sólo quedaba componer. ¿Qué harías un día de buen tiempo en casa? ¿En que vas a invertir tu tiempo libre esta Primavera?

Sin duda un día de buen tiempo lo aprovechamos en la calle pero ¿y por qué no en casa? haciendo esas cosas que nos gustan, leer, escribir, imaginar o porqué no, planificar la semana ¡Qué necesario es esto último a veces!

Esto último es lo que pretendo reflejar con las fotografías, la manera en que nos sentamos a leer, pensar, imaginar, escribir o planificar nuestra vida de una manera tranquila y serena y ¡con buena música!

Ahora te cuento… hacer fotografías con relojes me hizo pensar la forma en la que el tiempo se nos escapa, sin darnos cuenta y sin a penas quererlo o fijarnos.

No sólo veía como el sol se iba y ¡me quedaba sin luz! si no que a demás las manillas del reloj (obviamente) se movían y las horas iban pasando.

Y ahora dirás, que mujer más agónica… ¡Pues no! Porque me di cuenta que aunque las horas de luz se me iban y eso podía jugarme una mala pasada al hacer las fotografías el tiempo estaba pasando muy rápido porque realmente estaba disfrutando de lo que estaba haciendo en ese momento.

Y qué poético, bonito y sereno es darte cuenta al respirar aliviado que no haces las cosas contrarreloj, sino disfrutando. 

Todavía queda una sesión más con este reloj, donde él es el único protagonista ¿te vas a quedar a verla la semana que viene? 😉

 

 

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